Devocional de Hoy
Contando nuestros dÃas con sabidurÃa
Se nos llama a mirar nuestra vida de forma diferente, con ojos de gratitud y propósito.
Enséñanos de tal modo a contar nuestros dÃas, que traigamos al corazón sabidurÃa.
(Salmo 90:12)
Contar nuestros dÃas no significa solo reconocer que la vida es corta, sino aprender a vivir cada momento con intención. A menudo nos distraemos con preocupaciones o cosas que no tienen valor. Ese versÃculo nos llama a reflexionar: ¿Cómo estamos utilizando el precioso tiempo que Dios nos ha dado? ¿Estamos invirtiendo en el amor, la bondad y las cosas que realmente importan?
Tener un corazón sabio es mucho más que adquirir conocimientos. Es aprender a vivir con discernimiento, aprovechando cada dÃa como una oportunidad para crecer, para servir a los demás y para acercarnos a Dios. Cuando entendemos que nuestros dÃas son limitados, dejamos de posponer nuestros sueños, de perder el tiempo en arrepentimientos o trivialidades y comenzamos a priorizar lo que tiene valor eterno.
Este pasaje nos inspira a vivir con gratitud y propósito. Cada amanecer es una nueva oportunidad para hacer el bien, para reconectarnos con lo que realmente importa y dejar un impacto positivo en el mundo. Cuando le pedimos a Dios que nos enseñe a contar nuestros dÃas, estamos reconociendo que necesitamos que él nos guÃe por el camino correcto.
Vive cada dÃa con alegrÃa y sabidurÃa. Ama más, perdona más rápido e invierte en lo eterno. Haz de tu vida una expresión de gratitud a Dios, sabiendo que al buscar la sabidurÃa, también encontrarás propósito y paz. ¡Que cada dÃa sea una oportunidad para crecer, amar y marcar la diferencia!
Viviendo con propósito y sabidurÃa
- Aprecia cada dÃa: vive cada dÃa con gratitud, reconociendo que cada momento es una oportunidad de crecimiento y amor.
- Dale prioridad a lo duradero: céntrate en acciones y relaciones que tengan un valor duradero, como el amor, la bondad y tu caminar con Dios.
- Evita el desperdicio: piensa antes de actuar, eliminando distracciones y dedicando tiempo a las cosas que realmente importan en tu vida.
Para orar:
Jesús nos escogió
No me escogieron ustedes a mÃ, sino que yo los escogà a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Asà el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.
(Juan 15:16)
Si hay una caracterÃstica de Jesús que podemos destacar es su amor incondicional. Dentro de los registros que hay de la antigüedad podemos ver que Jesús fue uno de los primeros hombres en valorar a los niños, a las mujeres - con muy poco valor hasta entonces - y a los que vivÃan marginados de la sociedad: las prostitutas, los enfermos y hasta los cobradores de impuestos.
Esto incomodó a mucha gente pues el MesÃas no estaba entre la «pompa de los tabernáculos» y el ambiente de los fariseos. A Jesús lo encontraban en medio del pueblo, entre los niños o a la orilla de la playa entre los pescadores. Muchos religiosos cuestionaron ese comportamiento, pero Jesús fue categórico: «No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Marcos 2:17).
¡Jesús nos escogió! Entre capacitados y justos Dios extendió su mano y nos alcanzó con su perdón. Nos escogió por su gracia, no por mérito, por su amor incondicional. Asà como a nosotros, Jesús escogió aquellos pescadores como sus discÃpulos antes de que ellos lo escogieran como maestro. El resultado de esta elección fue la edificación de la vida de cada uno - un fruto permanente - de manera que ellos pudieran esparcir la semilla del evangelio de la salvación a todos los escogidos.
Jesús nos escogió y como discÃpulos tenemos una misión: anunciar el evangelio del Señor a los que todavÃa no saben que Jesús los llamó a una vida de alegrÃa y de victoria.
Actuando como escogido
- Lee la Biblia y mantente dentro de su noble misión. Cuando meditamos en la Palabra tomamos conciencia de lo que debemos hacer y de las promesas que ya han sido liberadas para aquellos que son escogidos por Dios.
- Anuncia la Palabra del Evangelio. Cuando compartimos la Palabra estamos ampliando el llamado de Jesús al mundo.
- Hazlo todo para que el nombre de Jesús sea engrandecido. Hay poder en su nombre y podrás lograr grandes cosas al proclamar el nombre de Jesús.
Para orar:
Señor Jesús, me escogiste como tu hijo. Te estoy muy agradecido por haberme rescatado. Derrama tu favor sobre mÃ, dame valor para anunciar tu Palabra a aquellos que todavÃa necesitan oÃr tu nombre. Amén.
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